Comienza lavando muy bien el pepino para eliminar cualquier rastro de suciedad o químicos. No es necesario pelarlo, ya que la piel contiene nutrientes beneficiosos para la piel. Luego, córtalo en rodajas pequeñas o cubos para facilitar su procesamiento.
A continuación, extrae el cristal del aloe vera. Para ello, corta una hoja de la planta, retira cuidadosamente las espinas laterales y la piel verde, y obtén el gel transparente del interior.
Introduce el pepino troceado, el cristal de aloe vera y la cucharada de aceite de oliva en una licuadora. Licúa a alta velocidad hasta obtener una mezcla homogénea, sin grumos ni fragmentos sólidos. La textura debe ser ligera y fácil de aplicar.
Modo de uso:
Aplica esta mascarilla sobre el rostro limpio y seco, justo antes de acostarte. Asegúrate de cubrir bien las zonas donde suelen aparecer arrugas, como la frente, el contorno de ojos y la boca. Deja que la mezcla se seque naturalmente sobre la piel.
