nunca se reconoce el esfuerzo,
no se enseñan límites,
se refuerza la idea de “una madre debe hacerlo todo”.
El resultado: el hijo exige, pero no valora.
3️⃣ Falta de límites claros en la infancia
Cuando una madre lo da todo y se anula a sí misma, el hijo puede desarrollar una relación asimétrica: recibe sin aprender a devolver.
La psicología es clara: poner límites no rompe el vínculo, lo estructura.
4️⃣ Proyección de frustraciones personales
En la adultez, algunos hijos proyectan en su madre:
fracasos,
inseguridades,
decisiones propias que no funcionaron.
Es más fácil culpar a quien estuvo siempre que asumir responsabilidad personal.
