4. Tu descanso nocturno habla de tu futuro
Dormir bien no es un lujo, es una necesidad biológica esencial.
Durante el sueño, el cuerpo repara tejidos, regula hormonas y fortalece el sistema inmunológico. Estudios muestran que quienes duermen entre 7 y 8 horas por noche, con rutinas estables, presentan mejor salud cardiovascular y cerebral.
Si sufres insomnio, despertares frecuentes o fatiga matutina, considera revisar tus hábitos: evita pantallas antes de dormir, mantén horarios regulares y crea un ambiente tranquilo.
5. Tu apetito y tu alimentación son señales de alarma (o de salud)
El modo en que te alimentas después de los 70 influye directamente en tu longevidad.
Un buen apetito, acompañado de una dieta equilibrada, es una señal de que tu organismo funciona correctamente.
Por el contrario, la pérdida de apetito o cambios drásticos en la alimentación pueden indicar deficiencias o enfermedades subyacentes. Incorpora proteínas de calidad, frutas, verduras, cereales integrales y grasas saludables, y evita saltarte comidas. Tu cuerpo necesita combustible, no excusas.
