Sopas de tomate : Constituyen la base de nuestra salsa. Opte por versiones sin conservantes para un plato más saludable.
Agua : Use latas de sopa vacías para medir. Esto le permitirá ajustar la consistencia de la salsa.
Vinagre : Un pequeño añadido que aporta un toque de acidez, equilibrando así los sabores.
Kétchup : Para un dulzor sutil y un color precioso. Puedes sustituirlo por salsa barbacoa para una versión más sabrosa.
Salsa de chile : Le da un toque picante. Si prefiere un sabor más suave, reduzca la cantidad.
Mostaza seca : Le da un sabor intenso. Si no tienes, puedes usar mostaza normal.
Azúcar : Un poco de azúcar ayuda a equilibrar la acidez del tomate. Puedes usar miel como alternativa natural.
Con estos sencillos ingredientes, ya estás en camino de preparar un plato principal que encantará a tus invitados. Recuerda que cocinar también es creatividad, ¡así que siéntete libre de adaptarlo a tus gustos!
