Alergia o Sarna: Cómo diferenciarlas y por qué no son lo mismo

En contraste, una alergia cutánea puede surgir por una variedad de motivos: contacto con sustancias irritantes, reacciones a alimentos, sensibilidad a cosméticos o incluso exposición ambiental. Aunque también puede producir picazón, su origen no está relacionado con parásitos, sino con una respuesta inmunológica frente a algún elemento que el cuerpo percibe como agresor. Por eso, el tratamiento y el abordaje médico son completamente diferentes.

Ante la sospecha de sarna, es fundamental evitar la automedicación. Solo un profesional puede confirmar el diagnóstico e indicar el tratamiento correcto, que puede incluir medicamentos tópicos o fármacos específicos según la situación. Además, hay medidas complementarias que ayudan a evitar reinfecciones o contagios dentro del entorno cercano, como lavar ropa de cama con agua caliente, mantener una higiene adecuada de los espacios y evitar compartir objetos personales.