No hubo gritos.
No hubo escándalo.
Solo una verdad que ya no podía esconderse.
Esa noche no perdí a un marido.
Perdí a una amiga.
Pero gané algo más importante:
la certeza de que merecía algo mejor que una traición doble.
Y mientras ella se iba, supe algo con total claridad:
💔 Algunas personas no llegan a tu vida para quedarse…
sino para enseñarte cuándo cerrar la puerta.
