El limón también actúa como un regulador natural del tránsito intestinal. La pectina, una fibra soluble presente en su pulpa, promueve la saciedad y regula el colesterol. A su vez, ayuda a mantener la flora intestinal equilibrada, reduciendo la proliferación de bacterias dañinas.
Un hidratante y energizante natural
Muchas personas sustituyen las bebidas azucaradas por agua con limón. Esta combinación hidrata profundamente, aporta minerales y revitaliza el organismo. Durante el ejercicio físico, ayuda a reponer electrolitos y mantener la energía.
El limón aporta frescura y vitalidad sin necesidad de recurrir a cafeína o productos procesados. Su consumo regular mejora el estado de ánimo y combate el cansancio. Incluso el aroma del limón tiene propiedades estimulantes, capaces de reducir el estrés y mejorar la concentración.
