Antes de volver a la acción, uno vuelve con el pensamiento.
Primero el pensamiento.
Luego el sentimiento.
Luego el deseo.
Y a veces, el movimiento.
Esto no siempre significa reconciliación. Podría ser un intento de sanar, una disculpa, seguir adelante o simplemente reconocer lo que una vez importó. Un buen consejo:
No intentes crear una conexión, obsérvala.
Presta atención a las emociones que evoca; transmiten el verdadero mensaje.
Reflexiona sobre lo que esta relación ha revelado sobre ti.
No confundas la nostalgia con el destino.
Conserva tu dignidad y equilibrio emocional.
Si se planea una reconciliación, no requerirá fuerza.
Si no, la lección permanecerá y te fortalecerá.
Cuando alguien te acosa constantemente, rara vez es por error. La mayoría de las veces, es señal de que la relación continúa, una búsqueda de comprensión, resolución o transformación.
