En México, las hojas de laurel, guayaba y cúrcuma se consiguen fácilmente en casi todos los mercados. Nuestras abuelas usaban estos ingredientes no solo para dar sabor a los frijoles o al mole, sino también para preparar infusiones calientes cuando nos sentíamos pesados o teníamos mala circulación.
Lo más interesante es que la ciencia moderna ha comenzado a estudiar estos ingredientes tradicionales. Por ejemplo:
Hoja de guayaba: Diversos estudios mexicanos y asiáticos han observado que sus compuestos (como la quercetina) ayudan a mantener niveles de glucosa más estables después de las comidas.
Hoja de laurel: Contiene cineol y otros aceites esenciales que, según investigaciones publicadas en revistas científicas, ayudan a mejorar la sensibilidad a la insulina.
Cúrcuma: La curcumina es conocida por sus propiedades antiinflamatorias; universidades de India y México han comparado sus efectos con los de ciertos medicamentos comunes, siempre utilizados como suplemento.
