Sader recibió todo el amor de sus padres, y aseguró que la condición de su papá al padecer síndrome de Down nunca fue un impedimento para que fuera un amoroso padre y esposo, y que además le diera una educación basada en valores.
“Eso no impidió que me criará con más amor y cuidados de lo que es posible imaginar. Gracias a él, crecí con fortaleza emocional y logré todo lo que me propuse”
Contó Sader Issa en medio de una entrevista para Down España.
Posiblemente con la llegada de la adolescencia y los amigos en la escuela, lo más probable era que Sader se hubiera sentido avergonzado de su padre.
Sin embargo siempre fue todo lo contrario y su más grande orgullo era saber que tenía un ejemplar papá que siempre lo esperaba en casa con los brazos abiertos.
De hecho, Sader aseguró que durante toda su vida su padre lo crió como cualquier otro niño “normal” y se esforzó siempre por darle lo mejor.
Jad trabajaba en un molino de trigo, y ahorraba su salario para el futuro de su hijo, ya que su más grande aspiración era verlo convertido en un gran médico y profesional.
