Preparación: tan simple como hacer una infusión
En un bol grande, mezcla primero la miel, la canela y el bicarbonato.
Agrega luego el agua tibia, removiendo suavemente.
Termina con el jugo de limón recién exprimido.
Una vez homogéneo, vierte la mezcla en un frasco de vidrio hermético.
Ya está listo: utilízalo como un enjuague bucal clásico, después del cepillado.
Agita un poco, enjuaga, sonríe… y respira tranquilo.
