Ocho amigos de toda la vida construyeron su propio vecindario para envejecer juntos

De la idea al diseño sostenible
Para hacer realidad el sueño, contactaron al arquitecto Matt Garcia, reconocido por sus proyectos minimalistas y de bajo impacto ambiental. Garcia diseñó cuatro casas compactas, de entre 32 y 37 m², inspiradas en el movimiento tiny house. Cada vivienda es una mezcla de estética moderna y eficiencia: techos en forma de mariposa que recolectan agua de lluvia, paneles solares que abastecen la energía y materiales metálicos que reflejan el calor texano para mantener el interior fresco.

Los amigos querían un lugar donde pudieran estar juntos sin perder independencia. Por eso, cada casa ofrece privacidad total, pero el terreno gira alrededor de un espacio común de unos 140 m², equipado con cocina, comedor y una gran mesa donde todos se reúnen para cocinar, compartir y celebrar. Ese espacio se convirtió en el corazón de Bestie Row.

Vivir en comunidad sin perder la libertad
El estilo de vida en Bestie Row se aleja por completo del modelo tradicional de jubilación. No hay reglas rígidas ni jerarquías. Cada pareja mantiene su propio espacio, pero todos participan en el mantenimiento del terreno, la limpieza de las áreas comunes y la organización de actividades. En primavera cultivan pequeñas huertas, durante el verano disfrutan las noches frente al río y en invierno cocinan juntos dentro del pabellón central.