Antes de irme, dejé un sobre sobre la mesa del comedor.
Nadie lo abrió esa noche.
Yo me fui a mi verdadera casa: una pequeña propiedad que nunca vendí y que ellos ni siquiera recordaban que existía.
Dormí tranquila.
Por primera vez en años.
📄 La mañana siguiente
A las ocho en punto, mi hijo abrió el sobre.
Dentro había una carta breve y clara:
“Hijo:
Como pediste, hoy dejo de vivir aquí.
También dejo de pagar la casa, el auto, la tarjeta, el seguro, la escuela de los niños…
Todo lo que durante años sostuve sin pedir nada a cambio.
Dijiste ‘paga o vete’.
Elegí irme.
Mamá.”
Adjunté copias de cancelaciones, transferencias detenidas y un documento legal que confirmaba algo que nunca creyeron necesario leer:
👉 Todo estaba a mi nombre.
😱 El golpe de realidad
Mi teléfono comenzó a sonar a los pocos minutos.
