Entonces, ¿por qué seguimos visitando las tumbas?
El padre Alejandro explica que este acto tiene un profundo valor espiritual cuando se vive correctamente. Vamos al cementerio:
Para honrar la memoria de quienes amamos
Para recordar nuestra propia fragilidad
Para rezar por las almas, no para hablarles
Para renovar la esperanza en la eternidad
El cementerio es un lugar de silencio que invita a la oración y a la conversión del corazón. No es un espacio para buscar señales, ni respuestas sobrenaturales, ni manifestaciones espirituales.
Prácticas que debemos evitar en el cementerio
Desde la fe cristiana, hay prácticas que no corresponden y que pueden desviar el verdadero sentido de este acto. Entre ellas:
Hablarle a la tumba esperando respuestas
Creer que el alma queda atrapada allí
Practicar rituales esotéricos o supersticiosos
