Corregir o reparar cuando se ha hablado mal de alguien.
Aprender a interpretar con bondad las acciones de los demás.
Consejos y recomendaciones
Haz un pequeño examen cada noche sobre cómo usaste tus palabras durante el día.
Si te das cuenta de que hablaste mal de alguien, intenta compensarlo hablando bien de esa persona.
Aléjate de grupos o conversaciones donde el chisme es constante.
Practica el silencio cuando sientas ganas de criticar.
Recuerda que no conocer la historia completa de alguien hace injusto cualquier juicio.
El mal uso de la lengua es uno de los pecados más comunes y, al mismo tiempo, uno de los más ignorados. Cambiar este hábito no solo fortalece la vida espiritual, sino que también sana relaciones, trae paz interior y construye comunidades más justas y amorosas.
