Beneficios:
buena cantidad de lisina, importante para reparar músculo y producir colágeno,
fácil de combinar con verduras, carnes o huevos,
textura suave y muy saciante.
Cómo usarla: como “arroz” en platos salados, en ensaladas tibias, en bowls de desayuno salado o mezclada con verduras salteadas.
7. Semillas de calabaza (≈ 18–19 g)
Pequeñas, pero muy potentes:
casi el doble de proteína que el huevo,
ricas en magnesio (contracción muscular y prevención de calambres),
con hierro y zinc, claves para oxigenar y reparar el músculo.
Cómo usarlas: crudas y sin sal, espolvoreadas sobre yogur, cremas, ensaladas, sopas o molidas en forma de “mantequilla” de semillas.
6. Tempeh (≈ 19–20 g)
El tempeh es soja entera fermentada:
proteína completa y muy concentrada,
fermentación que mejora la digestión y libera más nutrientes,
fuente natural de probióticos que cuidan el intestino (y un intestino sano absorbe mejor la proteína).
