Cómo usarlo: en tiras salteadas, marinado y a la plancha, desmenuzado en salsas tipo “boloñesa” o en salteados de verduras.
5. Espirulina (≈ 28–30 g)
Esta microalga en polvo es una bomba proteica:
hasta casi el triple de proteína que el huevo,
proteína muy biodisponible (el cuerpo la aprovecha con facilidad),
contiene ficocianina, un compuesto con efecto antiinflamatorio que protege el músculo.
Cómo usarla: 1 cucharadita al día en batidos, avena, bolitas energéticas o mezclada en un poco de yogur. No hace falta consumir grandes cantidades.
4. Semillas de cáñamo (≈ 30–35 g)
Las semillas de cáñamo:
aportan proteína completa con un perfil de aminoácidos muy equilibrado,
traen omega-3 y GLA, grasas antiinflamatorias que cuidan articulaciones y corazón,
son fáciles de digerir, incluso en estómagos delicados.
Cómo usarlas: crudas sobre ensaladas, verduras, yogur, avena o batidos. No conviene cocinarlas a fuego alto para no perder sus aceites beneficiosos.
3. Seitán (≈ 35–40 g)
El seitán es gluten de trigo concentrado:
cantidades de proteína comparables a la carne más magra,
muy bajo en grasa y carbohidratos,
textura similar a la carne, ideal para quien quiere reducir carne pero seguir comiendo platos “contundentes”.
Cómo usarlo: en tiras salteadas, a la plancha, en estofados, tacos, brochetas o guisos. Importante: no apto para personas con celiaquía o sensibilidad al gluten.
