Por qué me arrepiento de haberme mudado a un hogar de ancianos

Por qué me arrepiento de haberme mudado a un hogar de ancianos
6 duras verdades que nadie te cuenta
Tengo 82 años. Durante mucho tiempo pensé que mudarme a un hogar de ancianos sería la mejor decisión: seguridad, compañía, atención médica y menos preocupaciones para mis hijos. Sonaba lógico… incluso responsable.
Pero hoy, con el corazón en la mano, debo decirlo con honestidad: me arrepiento.
No porque todos los hogares sean malos, sino porque nadie me contó la verdad completa.

Estas son las 6 duras verdades que descubrí demasiado tarde y que tú deberías conocer antes de tomar una decisión tan importante.

1. La soledad no desaparece… a veces se vuelve más profunda
Muchos creen que un hogar de ancianos elimina la soledad porque siempre hay gente alrededor. La realidad es otra.
Hay personas, sí… pero no siempre hay vínculos reales.