Si no puedes vivir solo, alternativas al hogar de ancianos que conviene considerar.

Si no puedes vivir solo, alternativas al hogar de ancianos que conviene considerar.
Un mes atrás, mi hijo me dijo algo que todavía resuena en mi pecho:
“Creo que ya es hora de que pienses en un hogar de ancianos.”

Esas palabras me golpearon como un puñetazo. Para mí, un hogar de ancianos significaba el final del camino. Rendirse. Dejar de decidir por mí mismo.
Hoy tengo 75 años, vivo con apenas 500 dólares al mes, no estoy en un asilo ni dependo de un cuidador permanente… y quiero contar cómo llegué hasta aquí.

Cuando la vida cambia de golpe
Durante más de 40 años trabajé en una gran empresa, llegué a un puesto alto y pensé que mi jubilación sería tranquila. Pero hace siete años perdí a mi esposa, y con ella se fue el equilibrio de mi vida.

La casa se volvió silenciosa. Las visitas al hospital se hicieron más frecuentes. Tareas simples empezaron a pesar. Cada día me hacía la misma pregunta:
¿Dónde pertenezco ahora?

Primera opción: vivir solo… hasta que deja de ser fácil
Al principio podía arreglármelas. Cocinaba, manejaba, hacía mis cosas.