Amor, te extraño
Cuando mi marido estaba ocupado preparando la cena, su celular vibró sobre la encimera.
No iba a mirar… pero el nombre brilló en la pantalla.
Mi mejor amiga.
El mensaje decía:
—“Amor, te extraño muchísimo.”
Sentí cómo el estómago se me cerraba. Las manos me temblaban.
Tomé el teléfono. Dudé solo un segundo.
Y respondí.
—“Entonces ven aquí. Mi esposa acaba de salir.”
Apagué el celular y me senté.
El corazón me golpeaba en el pecho como si quisiera escapar.
No pasaron ni quince minutos cuando sonó el timbre.
Mi marido seguía en la cocina, tarareando, sin sospechar nada.
Abrí la puerta.
