Elevan rápidamente la glucosa en sangre
Aumentan el ácido úrico
Generan inflamación y estrés oxidativo
Obligan a los riñones a filtrar bajo presión constante
Los edulcorantes artificiales tampoco son una alternativa segura: alteran la microbiota intestinal y afectan el metabolismo, produciendo a largo plazo daños similares —o mayores— que el azúcar.
2. Jugos industriales y tés embotellados
Aunque se presenten como “naturales”, suelen contener altas concentraciones de fructosa, conservantes y saborizantes.
El impacto metabólico es comparable al de los refrescos, especialmente cuando se consumen en ayunas.
