2. El equilibrio comienza a deteriorarse en varios niveles
A partir de los 75, tres sistemas esenciales empiezan a fallar al mismo tiempo:
El oído interno pierde células que detectan el movimiento.
Los sensores de músculos y articulaciones se vuelven menos precisos.
La vista pierde contraste y profundidad.
Además, el cerebro procesa la información más lentamente.
Todo esto hace que el riesgo de caídas aumente, incluso en personas activas.
El cuerpo tarda más en reaccionar ante un tropiezo, un desnivel o un cambio de postura.
1. La pérdida de masa muscular se acelera
Este es el cambio que controla a todos los demás.
Después de los 75, el cuerpo entra en una fase de pérdida muscular acelerada. No solo se pierde fuerza, sino también estabilidad, energía y capacidad de movimiento.
