Una mujer, de la misma altura que Laura, con el mismo pelo castaño rojizo y la misma chaqueta negra que solía usar. Estaba de pie junto a la valla del parque, con la mirada fija en Ethan. David contuvo la respiración. Sonrió levemente y le hizo un gesto a Ethan para que se acercara.
David saltó del coche y gritó: “¡Ethan, para!”. La mujer se giró hacia él. Por un instante, habría jurado que era Laura. Entonces salió disparada hacia el aparcamiento, en un Honda CR-V plateado.
David corrió tras ella, pero el coche se alejó chirriando. Vio la matrícula: CKR-3182.
Esa noche, se sentó frente a su computadora, con los números resonando en su cabeza. Comprobó la matrícula con el contacto del DMV de un amigo. El nombre que recibió le heló la sangre.
“Laura M. Reynolds.”
No Miller. Reynolds. Pero el apellido de soltera de Laura era Reynolds.
