Lo interesante es que no todas las carnes animales son iguales; algunas más magras son mejores opciones.
3. Quesos maduros y salados
El queso cotija o los procesados amarillos son clásicos en la mesa mexicana, pero concentran fósforo que, al acumularse, afecta el equilibrio óseo y renal, como señala la National Kidney Foundation.
¿Te preguntas si debes despedirte del queso? No del todo, pero sí elige versiones frescas y en porciones pequeñas.
4. Suplementos de proteína en polvo (como whey)
Muchos los toman para mantener músculos, pero una dosis alta de nitrógeno puede estresar los glomérulos si no hay supervisión médica. Investigaciones sugieren cautela en personas con función renal reducida.
5. Mariscos altos en purinas (camarones, almejas)
Deliciosos en ceviche o cócteles, pero elevan el ácido úrico, aumentando riesgo de estrés renal en vulnerables.
6. Vísceras (hígado, riñones animales)
Concentran minerales y toxinas que un riñón mayor no procesa fácilmente.
