Qué puedes hacer
Tomar al menos 1,5 litros de agua al día, en pequeños sorbos a lo largo de la jornada.
Si el médico no ha indicado restricciones de líquidos, puedes añadir a un vaso de agua unas gotas de limón y una pizca de sal marina para ayudar a reponer minerales.
Aumentar la atención a la hidratación en días de calor, fiebre o diarrea.
En muchos casos, solo mejorar la hidratación ya reduce de forma notable los mareos leves.
Causa 6: Problemas en la circulación hacia el cerebro
Cuando la sangre no llega con fuerza suficiente
Imagina que tu cerebro es una ciudad y la sangre son los vehículos que llevan oxígeno y nutrientes. Si el “tráfico” se vuelve lento o irregular, algunas zonas quedan unos segundos sin el aporte que necesitan. El resultado puede ser:
Mareo repentino.
Visión borrosa.
Sensación de cabeza nublada.
Con el paso de los años, las arterias pueden volverse menos elásticas. Si además existe hipertensión, colesterol alto o rigidez arterial, el flujo de sangre hacia el cerebro se debilita.
