Un día me preguntó si había pensado en vender la casa. Sentí que algo se quebraba, pero no imaginé hasta dónde llegaría todo.
El derrame y el silencio
Una tarde, mientras cocinaba, sentí un mareo. Luego oscuridad.
Tuve un derrame cerebral. Estuve en coma seis meses. No podía moverme, ni hablar, pero escuchaba todo.
Escuché a mi hijo dudar.
Escuché a mi nuera decir que no valía la pena seguir intentándolo.
Escuché cómo decidieron que mis suegros se mudaran a mi casa.
Escuché cómo daban por hecho que yo no despertaría.
Mientras yo luchaba por volver, otros ocupaban mi hogar.
El despertar y la traición
Cuando abrí los ojos, lo primero que vi fue un hospital blanco y frío. Y luego llegó Matías, acompañado de Petra.
No hubo abrazo.
No hubo lágrimas.
