Una sola palabra puede herir más que un golpe, y una mentira puede destruir una vida entera.
Ejemplos cotidianos donde se cae en este pecado
Este pecado no ocurre solo en situaciones extremas. Está presente en la vida diaria:
Después de reuniones o eventos religiosos, cuando se comenta quién llegó tarde, quién no fue o cómo se comportó alguien.
En la familia, cuando se habla de los errores, problemas o decisiones de otros parientes.
En el trabajo o la escuela, al especular sobre fallas, ausencias o actitudes de compañeros.
En redes sociales, donde se critica, se juzga y se comenta sin filtros.
Cuando se critica a figuras religiosas o autoridades, sin conocer realmente sus circunstancias.
