Un error espiritual frecuente entre los católicos y la importancia de la reflexión personal.

Una sola palabra puede herir más que un golpe, y una mentira puede destruir una vida entera.

Ejemplos cotidianos donde se cae en este pecado

Este pecado no ocurre solo en situaciones extremas. Está presente en la vida diaria:

Después de reuniones o eventos religiosos, cuando se comenta quién llegó tarde, quién no fue o cómo se comportó alguien.

En la familia, cuando se habla de los errores, problemas o decisiones de otros parientes.

En el trabajo o la escuela, al especular sobre fallas, ausencias o actitudes de compañeros.

En redes sociales, donde se critica, se juzga y se comenta sin filtros.

Cuando se critica a figuras religiosas o autoridades, sin conocer realmente sus circunstancias.