En muchos casos, no hay mala intención consciente, pero el daño igual ocurre.
Cuándo se vuelve un pecado grave
No todo comentario es igual. Este pecado se vuelve grave cuando:
Se habla de faltas importantes (infidelidad, delitos, adicciones, pecados serios).
Se daña seriamente la reputación de alguien.
Se hace sabiendo que está mal y aun así se elige hacerlo.
Cuando se miente o se inventa algo para perjudicar, la falta es aún mayor.
Cómo empezar a cambiar
Dominar la lengua no es fácil, pero es posible con disciplina y conciencia. Algunas prácticas fundamentales:
Examinar cada día cómo hablamos de los demás.
Evitar conversaciones sobre personas ausentes.
No participar en chismes ni comentarios destructivos.
Pensar antes de hablar: ¿es verdad, es necesario, es caritativo?
